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sábado, 17 de marzo de 2007

James I

El rey James VI de Escocia y I de Inglaterra, a quien mencioné al contar la historia de María Estuardo, fue el monarca británico que más tiempo estuvo en el trono después de la reina Victoria y Jorge III. James, nacido en 1566, fue rey de Escocia desde julio de 1567 y de Inglaterra desde marzo de 1603 hasta su muerte en marzo de 1625. A su manera, fue un gobernante bastante eficaz. Logró mantener el orden en sus reinos, fue relativamente tolerante con los católicos (aunque desató una persecución encarnizada contra las brujas) y se obstinó hasta la muerte en evitar una guerra ruinosa con España. Pero la vida privada de James I fue bastante escandalosa. Al igual que su padre, era bisexual, y al igual que su madre, sus affaires dieron mucho de que hablar.
Su primera relación homosexual fue con su primo francés Esmè Estuardo. Los amores entre ambos fueron muy criticados por todo el mundo: Esmè tenía 37 años -mientras que James, que en ese entonces era solo rey de Escocia, tenía apenas 13-, estaba casado, tenía cinco hijos y además era católico (para ese entonces el protestantismo dominaba totalmente Escocia). No obstante, James conservó a Esmè como su amante y favorito desde 1579, cuando se conocieron, hasta 1583, cuando los nobles escoceses lo obligaron a desterrarlo a Francia, donde murió en abril de ese año. El joven rey, apenadísimo, escribió un poema donde comparaba a Esmè con un ave cuya belleza causó que sus rivales envidiosos la mataran.
En 1589, James VI se casó con Ana, la hija del rey Federico II de Dinamarca y Noruega. La boda tuvo lugar en Oslo el 23 de noviembre de ese año; James tenía 23 años y Ana tenía 15. La unión fue feliz al principio, pero los cónyuges terminaron distanciándose cada vez más hasta que terminaron con una “separación amistosa” ya cuando James era rey de Inglaterra. Tuvieron 8 hijos, de los cuales sólo tres llegaron a la adultez. Ella murió en 1619, a los 44 años.
En 1607, a los 41 años, el rey James conoció a Robert Carr, un adolescente de 17 de quien se enamoró perdidamente. Carr era tan atractivo como poco inteligente, pero aprovechó las circunstancias para ganar poder sobre James. En 1611 fue nombrado vizconde de Rochester, en 1612, secretario privado del rey y en 1613, conde de Somerset. Pero su poder comenzó a declinar en 1614 y terminó en 1615 por los motivos que contaré a continuación.
El conde de Somerset, que en realidad era heterosexual, había comenzado en 1609 un apasionado romance con Frances, condesa de Essex. En septiembre de 1613, la condesa logró que su matrimonio fuese anulado y en diciembre se casó con Somerset. James dio su aprobación, seguramente creyendo que se trataba de un matrimonio por conveniencia. Pero al ver que la atracción entre Somerset y su nueva esposa era genuina, su relación con él se fue enfriando. En enero de 1615, los enemigos de los Somerset aprovecharon para acusarlos de envenenamiento. Antes de declarar en el juicio, Somerset amenazó al rey con contar detalles íntimos de su relación. James entonces mandó a dos hombres al tribunal para que se parasen al lado del conde y lo asfixiasen en caso de que comenzase a revelar datos comprometedores. Al ver esto, Somerset se limitó a negar los cargos en su contra sin decir palabra alguna contra el rey. El conde y la condesa de Somerset fueron condenados a muerte, pero el rey cambio la sentencia a encarcelamiento. Fueron prisioneros en la Torre de Londres hasta 1522.
El tercer amante famoso de James I fue George Villiers. Su relación con el rey fue de hecho favorecida por varios miembros de la corte enemigos del conde de Somerset, que se lo presentaron en 1614. El rey tenía 48 años y Villiers 22. Apenas Somerset fue desplazado, Villiers se convirtió en el nuevo favorito real. Su ascenso fue meteórico: lo nombraron vizconde en 1616, conde en 1617, marqués en 1618 y finalmente duque de Buckingham en 1622. Pero Buckingham, a diferencia de Somerset, era realmente leal al rey y tenía cualidades intelectuales que iban mucho más allá de la belleza física. Logró ganarse no solo la confianza de James I sino también de la propia Ana de Dinamarca y de su hijo Carlos. Cuando James murió en 1625, Buckingham conservó su influencia en la corte bajo el reinado de Carlos I. Fue asesinado en agosto de 1628 por el oficial naval John Felton y sus restos fueron sepultados en la Abadía de Westminster, en el mismo lugar donde yace James I. Este Buckingham es el que aparece en Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, aunque la novela no es muy verídica que digamos.
Las relaciones del rey con Esmè Estuardo, el conde de Somerset y el duque de Buckingham fueron muy conocidas. Poco antes de que sucediera a Isabel I en el trono, los ingleses, que recordaban su noviazgo con Esmè, decían con desprecio: “Rex fuit Elizabeth, nunc est regina Jacobus” (“Isabel fue nuestro rey, ahora James será nuestra reina”). James les escribía cartas de amor a sus amantes, muchas de las cuales luego llegaron a manos de los historiadores (una de ellas, dirigida a Buckingham, decía que “Cristo tuvo a Juan y yo tengo a George”, haciendo referencia a la supuesta relación homosexual entre Jesús y su discípulo). Un poeta francés llegó a comparar a James I y Buckingham con el dios Apolo y su amante Jacinto. Pese a ello, James hizo aprobar durante su reinado en Escocia leyes muy duras contra la “sodomía”; de la misma forma en que Adolf Hitler, que supuestamente era bisexual, mandó a miles de gays y lesbianas a los campos de concentración.

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